oct. 11, 2016

Divulgación de información sobre beneficiarios reales

La filtración de información conocida como los “Panama Papers” o papeles de Panamá dio a conocer los nombres de personas, entre ellas políticos y empresarios, que habrían creado empresas off-shore con asesoría de la firma panameña Mossack Fonseca. Este acontecimiento generó un gran revuelo en la opinión pública y recordó la importancia de conocer los propietarios reales de las empresas pues, aunque la creación de estas no es ilegal mientras la empresa declare la sociedad a las autoridades fiscales del país donde reside, suele hacerse en territorios con opacidad bancaria y de las estructuras empresariales en donde ocultan la información sobre quiénes son los beneficiarios, lo cual es usado con frecuencia para realizar actividades ilícitas y evadir impuestos.

Los papeles de Panamá revelaron que las personas detrás de la extracción de recursos naturales también pueden crear sociedades ficticias para desviar recursos a favor de privados. Con la filtración de información se comprobó que se habrían establecido empresas off-shore en casi todo el continente africano (44 de los 54 países) para hacer negocios con petróleo, gas y minería. Muchas de estas empresas controladas por políticos, sus familiares y socios, permitieron que se realizasen transacciones fraudulentas, privando al continente africano de billones de dólares provenientes de la extracción de recursos naturales (Fitzgibbon, 2016). Lo anterior, ilustra bien cómo estructuras de propiedad secretas, que dificultan conocer los beneficiarios reales, permiten que algunas compañías extractivas escondan relaciones impropias con oficiales de gobierno y evadan pagos de impuestos (Sayne, Westenberg, & Shafaie, 2015), generando así grandes pérdidas de ingresos públicos para los países y sus ciudadanos.

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